miércoles, 29 de junio de 2011

Restos fosiles del Sahara



Restos fósiles encontrados en el desierto del Sahara indican que hace más de 4.000 años, animales de hábitos acuáticos, como los hipopótamos y los elefantes, habitaban esas regiones. Estos hallazgos indican que estas regiones no fueron desiertos en otras épocas. En la actualidad, unos 30 millones de km2 de la superficie terrestre corresponden a zonas desérticas.
Además del desierto del Sahara y el de Kalahari, en África, existen grandes desiertos en regiones de vientos cálidos y secos muy alejados del mar, como en el Asia, o vecinos a cadenas montañosas que no permiten el paso de las nubes, como en el caso de la Puna argentina, vecina a los Andes.
La explotación de los recursos naturales del desierto —petróleo, metales y minerales— ha promovido un proceso de población y de desarrollo económico en estas regiones. Especialmente en el desierto arábigo, la explotación del petróleo permitió que algunos países crecieran industrialmente y levantaran ciudades en medio del desierto.

La preocupación del hombre del desierto sigue siendo el aprovisionamiento de agua. El agua de las ocasionales lluvias se canaliza para acercarla a los campos próximos. Se construyen embalses, como el del río Colorado en los Estados Unidos.
El agua se transporta por canales subterráneos, tal como lo hacían los antiguos persas. Estos canales recogen el agua subterránea de las regiones montañosas y la transportan hasta tierras más bajas gracias a un suave declive del terreno.
En Israel, para aprovechar al máximo el agua de riego, se cubren las plantaciones con plástico transparente. El plástico protege los sembrados del calor excesivo y disminuye la evaporación del agua.

De esta manera, se ha conseguido transformar un antiguo desierto en una floreciente zona de cultivo.



Sahara es el desierto más grande del mundo. A pesar las adversas condiciones, los tuareg se atreven a hallar las zonas menos áridas de este desierto. Deben llevar una vida nómada, trasladándose de un lugar a otro con el fin de proveer de pastos a sus rebaños y de agua para su gente y sus animales. Construyen sus tiendas estacas de madera cubiertas con pieles de cabra. En un campamento, todos pertenecen a la misma familia. cada tienda viven el hombre con su mujer y sus hijos, aunque los hijos varones ya crecidos duermen al aire libre.
El gran problema en el desierto es conseguir agua. Las mujeres son las encargadas de partir, todas las mañanas, hacia los pozos de agua, distantes algunos kilómetros del campamento. Del mismo pozo se abastecen varios grupos de pobladores, de manera que es necesario esperar turno hasta el momento de poder sumergir los grandes bolsos de cuero con los que levantan hasta 40 litros de agua.

Las diferencias de temperatura en el desierto son muy marcadas. Durante el día, el termómetro puede llegar a los 50 °C, pero al atardecer desciende bruscamente a los 0 °C.
Los tuareg se visten con largas túnicas que apenas los defienden del frío. Por las noches se cubren con mantas y beben mucho té para calentarse.
Para desplazase a través del desierto utilizan dromedarios. Estos animales resultan irremplazables en el desierto, ya que pueden recorrer hasta 50 kilómetros en un día y permanecer varios días sin comer ni beber Orion.

La Meditacion opcion del corazon"



10 El Corazón de la Realidad
La meditación no es, como algunas personas pudieran pensar, una manera de escapar de la realidad. De manera contraria, su objetivo es el de hacernos ver la realidad tal como es ahí, en el centro de nuestra experiencia; es el desenmascarar las causas profundas de nuestro sufrimiento y el disipar la confusión mental. Desarrollamos un tipo de entendimiento que viene de una visión más clara de la realidad. Para alcanzar este entendimiento meditamos, por ejemplo, en la interdependencia de todos los fenómenos, en su transitoriedad y en la ausencia de existencia de un ego percibido como una entidad sólida e independiente.
La meditación en estos temas está basada en la experiencia de generaciones de meditadores que han dedicado sus vidas a observar los patrones de pensamientos automáticos y mecánicos así como a la naturaleza de la consciencia. Luego enseñaron métodos empíricos para desarrollar la claridad mental, viveza, libertad interior, amor altruista y compasión. Sin embargo, no podemos depender solo de sus palabras para liberarnos de nuestro sufrimiento. Debemos descubrir por nosotros mismos la validez de los métodos que esta gente sabia enseñó y confirmar las conclusiones a las que llegaron. Esto no es un proceso meramente intelectual. Se requiere de un prolongado tiempo del estudio de nuestra experiencia para redescubrir las respuestas e integrarlas en nosotros mismos a un nivel más profundo. Este proceso requiere de determinación, entusiasmo y perseverancia. Requiere lo que Shantideva llama “el gozo de los medios virtuosos”.
Es así como comenzamos por observar y entender como los pensamientos se multiplican por asociación unos con otros y crean todo un mundo de emociones, tanto de gozo como de sufrimiento. Luego penetramos la pantalla de los pensamientos y alcanzamos a ver un atisbo del componente fundamental de la consciencia: la facultad cognitiva esencial de donde todos los pensamientos surgen.
11 Liberando la Mente de Mono
Para llevar a cabo esta tarea, debemos empezar por calmar a nuestra mente turbulenta. Nuestra mente se comporta como un mono cautivo que, en su agitación, se enreda cada vez más en sus ataduras.
De la vórtice de nuestros pensamientos surgen primero las emociones, luego los comportamientos y cambios de humor y finalmente los hábitos y la personalidad. Lo que surge espontáneamente no necesariamente produce buenos resultados, no más que pensar que lanzando semillas al viento resultará en buenas cosechas. Así que tenemos que comportarnos como buenos campesinos quienes preparan sus campos antes de sembrar sus semillas. Para nosotros, esto significa que la tarea más importante es la de lograr la liberación mediante la maestría de nuestra mente.
Si consideramos que el beneficio potencial de la meditación es el de experimentar al mundo cada momento de nuestras vidas de una nueva manera, entonces no parecería excesivo el dedicar veinte minutos de nuestro día a conocer mejor a nuestra mente y entrenarla hacia este tipo de apertura. El logro de la meditación se podría describir como el estado óptimo de ser o como la felicidad genuina. Esta felicidad verdadera y duradera es una profunda sensación de haber realizado el máximo potencial de sabiduría y logro que tenemos dentro de nosotros. Trabajar en pos de esta realización es una aventura en la que vale la pena embarcarse.
Fuente: http://www.raulherrera.cl/

Astronomia Arribas.

martes, 14 de junio de 2011